Concesiones marítimas en Chile - GoldenRiesco

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CONCESIONES MARÍTIMAS EN CHILE: LO QUE DICE LA LEY, LO QUE OCURRE EN LA PRÁCTICA Y LO QUE REVELAN LOS DATOS REALES
La Subsecretaría para las Fuerzas Armadas anunció un récord histórico de concesiones marítimas tramitadas en 2024. Los datos reales cuentan una historia muy distinta: solo el 7% fueron aprobaciones efectivas, y los plazos legales de tramitación siguen siendo letra muerta para quienes invierten en el borde costero chileno.

Junio - 2026
Obtener una concesión marítima en Chile no debería ser una odisea. La ley fija plazos. La institucionalidad existe. Los organismos competentes operan. Sin embargo, cualquier empresa o persona que haya transitado por ese proceso sabe que la realidad dista profundamente de lo que el marco normativo promete.

A fines de 2024, la Subsecretaría para las Fuerzas Armadas — organismo a cargo de tramitar las concesiones marítimas en Chile — comunicó con orgullo que había alcanzado un récord histórico: 847 concesiones marítimas tramitadas solo en el primer semestre del año, superando ampliamente los promedios anteriores. La noticia fue celebrada como una señal de modernización y eficiencia del Estado. Pero los datos reales que subyacen a esa cifra cuentan una historia radicalmente distinta.

Lo que dice la ley y lo que ocurre en la práctica
El sistema de concesiones marítimas en Chile está regulado por el DFL 340 de 1960 y el Reglamento de Concesiones Marítimas. La norma establece que la tramitación de una concesión debe completarse dentro de plazos razonables, y la propia Subsecretaría ha fijado como meta cumplir un plazo de seis meses, con aspiración de doce.

En la práctica, la realidad es otra, los plazos de tramitación de concesiones marítimas en Chile se extienden habitualmente por más de dos años, y en muchos casos superan los tres o cuatro años desde la presentación de la solicitud hasta la resolución final. Factores como la coordinación con múltiples organismos —Directemar, municipios, servicios sectoriales, comunidades— la evaluación ambiental y la acumulación histórica de solicitudes pendientes han generado un cuello de botella estructural que ninguna mejora de gestión ha logrado resolver de fondo.
El récord que no era récord: lo que ocultan las cifras
Un análisis basado en una solicitud de transparencia a la SS.FF.AA. revela que el anunciado récord de tramitaciones esconde una realidad preocupante. Del total de concesiones procesadas en 2024, solo el 7% correspondió a otorgamientos efectivos de nuevas concesiones — equivalentes a 77 aprobaciones — el número más bajo desde el año 2006. Proyectando linealmente las cifras al cierre del año, el total estimado de 89 aprobaciones anuales sería el más bajo desde 2009.

El grueso del récord anunciado se explica por otra razón: el 83% de las tramitaciones finalizadas corresponde a concesiones rechazadas o desistidas. Los desistimientos —es decir, solicitudes que los propios interesados retiraron antes de ser resueltas, o que se declararon desistidas por no haber cumplido los solicitantes con requerimientos de la autoridad dentro del plazo que ésta fija (generalmente 5 días hábiles)— escalaron de 84 en 2023 a 734 en 2024. En muchos casos, este desistimiento implica que el solicitante, tras haber incurrido en todos los costos de presentación y tramitación, decidió abandonar el proyecto asumiendo las pérdidas, o volver a iniciar el proceso desde cero ante la perspectiva de un rechazo.

En otras palabras: el Estado procesó más expedientes que nunca, pero principalmente para cerrar solicitudes que no prosperaron. Las concesiones nuevas efectivamente aprobadas — aquellas que habilitan inversión, generan empleo y desarrollan el borde costero — están en su nivel más bajo en quince años.

Las consecuencias jurídicas de la demora
Los plazos de tramitación no son solo un problema de eficiencia administrativa, sino que también un problema jurídico y financiero con consecuencias directas para quienes invierten en actividades que requieren una concesión marítima: acuicultura, turismo náutico, instalaciones portuarias, plantas de desalinización, proyectos energéticos costeros y tantos otros.
Mientras la concesión no está otorgada, el solicitante no puede operar con certeza jurídica. Los contratos de inversión y financiamiento quedan en el aire, los proyectos se paralizan. En algunos casos, permisos sectoriales obtenidos durante la tramitación vencen antes de que la concesión se resuelva, obligando a reiniciar parte del proceso y si la solicitud es finalmente rechazada después de años de espera — o si el solicitante desiste ante la incertidumbre — los costos incurridos no son reembolsables.

Todo esto ocurre en un marco normativo que, en teoría, debería dar certeza y predictibilidad. No obstante, la brecha entre lo que la ley promete y lo que el sistema entrega es el principal obstáculo jurídico para el desarrollo del borde costero chileno.
"En la práctica, cuando un cliente nos consulta sobre una concesión marítima, lo primero que hacemos es advertirle que los plazos legales y los plazos reales son mundos distintos. El plazo de tramitación que señala la Subsecretaria para las FFAA  de seis a doce meses; No obstante, la experiencia indica que en la mayoría de los casos hay que proyectar no menos de dos años, y con frecuencia más. Esa brecha tiene consecuencias jurídicas concretas que hay que gestionar desde el inicio del proceso", señala Roberto Goldenberg Fernández, socio fundador de Goldenberg & Riesco Abogados.

¿Qué puede hacer quien enfrenta este escenario?
La planificación jurídica desde el inicio del proceso es determinante. Ello implica estructurar correctamente la solicitud para reducir la probabilidad de observaciones o rechazos; anticipar la coordinación con los organismos que deben pronunciarse; gestionar adecuadamente los plazos de los permisos sectoriales complementarios;
"La concesión marítima es un instrumento potente pero exigente. Requiere una estrategia jurídica desde el primer día: no basta con presentar la solicitud y esperar. La acumulación de observaciones, los plazos de los distintos organismos involucrados y la coordinación con las comunidades son puntos críticos que pueden hacer la diferencia entre un proceso fluido y uno que se extienda por años", advierte Carolina Riesco Fuenzalida, socia fundadora de Goldenberg & Riesco Abogados.

En Goldenberg & Riesco Abogados contamos con experiencia en la tramitación de concesiones marítimas y podemos asesorarle en cada etapa del proceso.
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